Siendo un crío hice una Piedad en terracota, que mi madre —que siempre valoró mucho todo cuanto hacía— puso en casa sobre el taquillón de la entrada. Años después le pedí que la tirase, porque me parecía que tenía demasiados
Piedad



Siendo un crío hice una Piedad en terracota, que mi madre —que siempre valoró mucho todo cuanto hacía— puso en casa sobre el taquillón de la entrada. Años después le pedí que la tirase, porque me parecía que tenía demasiados

O lo que es lo mismo, mi última chiquillada: Un dragón de plastilina. Más exactamente y para que no se enfaden los expertos es un wivern, como los de Juego de Tronos. En realidad iba a hacer un dragón tradicional,

Jugar con plastilina es para mí volver a mis primeras figurillas, a cuando era niño. Ellas tuvieron la culpa de que estudiase escultura. Lo malo es que se conservan fatal, evidentemente, y tampoco se pretende otra cosa. En su día

Hace unas décadas aún no éramos conscientes de los peligros de algunos materiales. El caso es que el plomo se fundía a baja temperatura y era relativamente barato, así que hice la figura en barro, saqué el molde y fundí