Neandertales. Tableta gráfica, dibujo de Javier Olmedo

Neandertales. Tableta gráfica

Siempre me ha parecido interesante saber que no somos la primera raza de seres humanos que habitó el planeta. De los neandertales se sabe hace tiempo que llevamos algunos de sus genes y que no eran más tontos de nosotros, cosa que plantea a los antropólogos la duda de por qué desaparecieron. Personalmente, conociéndonos, apostaría a que nos los cargamos.
La semana pasada la revista Science Advances publicaba unas investigaciones que vienen a demostrar que eran capaces de crear arte: que sepamos hasta ahora, al menos de tallar conchas, pintar en ocres y negros con dibujos geométricos y dejar las marcas de sus manos.

Comentándolo con un amigo me preguntaba que si eso tenía alguna importancia. Yo creo que la tiene. Que incluso estos viejos primos más bien brutos sintieran el deseo de dibujar, pintar y tallar, algo nos está diciendo acerca de hasta qué punto es una habilidad característica y propia de aquello que somos. Nos habla de una práctica relacionada con nuestra forma de elaborar pensamientos y conceptos, de expresarnos mediante un lenguaje y de reconstruir nuestro entorno. Y de alguna forma tiene que ver con aquello que nos hace humanos.

Puede que sea por esto que desde niños nos apasione tanto y nos produzca un placer especial. Por desgracia, apenas dejas la niñez, nuestra cultura reciente ha relegado la práctica artística a unos pocos seres míticos, Artistas, con mayúsculas, a los que la gente común ni entiende, ni valora, ni disfruta. Con el apoyo de las instituciones y el mercado, nos vienen a decir que el arte es ahora cosa de unos pocos, de aquellos privilegiados que poseen el conocimiento, la sensibilidad y el don mágico de captar su lenguaje.

Definitivamente moriré pobre. Me gusta ver a los alumnos trabajar en el taller, les veo disfrutar. Cada uno en la medida de su habilidad crea obras que para él son valiosas, que encierran belleza, o interés, o tal vez el simple placer de crear con las manos. Nadie va a presentar sus obras en ARCO, pero no por eso tienen menos importancia. Porque no se trata de crear nuevos lenguajes, ni de innovar en técnicas y formas expresivas; ni tan siquiera de dibujar mejor: creamos por el puro gozo de crear. Mira si no a los neandertales.

 

Neandertales, arte y otras divagaciones