Lo malo de ver en un minuto el resultado de unas dos semanas construyendo un retrato es que parece que haces magia. Y no lo es, es trabajo. A cámara rápida, pero trabajo. No es raro ver vídeos de artistas, algunos muy meritorios, pero que parecen más preocupados de mostrar su habilidad que de ayudar a otros artistas a entender su técnica. La sensación que le queda a uno cuando los ve es que más le vale dedicarse a otra cosa.

Espero que nadie piense nada parecido con este vídeo. Lo mío tiene más que ver con educar el ojo y la santa paciencia que con esa especie de virtuosismo mágico al que me refería antes. O sea, que moriré pobre.

El vídeo lo componen unas cuarenta fotos. Entre una y otra puede haber de 15 a 20 minutos de trabajo, salvo algún despiste, aunque a veces apenas se nota diferencia. Muchas veces vemos en internet artistas que trabajan por partes y componen el cuadro como quien hace un puzzle: han terminado una esquina antes de empezar el siguiente trozo. Aquí se ve un proceso de trabajo menos espectacular pero mucho más recomendable para el común de los mortales. Se trabaja todo el espacio a la vez. Los colores y los contrastes se van aplicando y compensando en relación al conjunto. Si avanzo antes con los tonos de la cara que con los fondos oscuros del pelo es simplemente por no manchar todo de negro.

Y lo más importante: Sarai, espero que te guste.

Construyendo un retrato al pastel

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